[Infomoc]Afganistán, ruta de tránsito para petróleo y gas, admite el Departamento de Energíade EE.UU
Mikel
mkl en jet.es
Jue Oct 4 23:25:45 CEST 2001
Afganistán, ruta de tránsito para petróleo y gas, admite el Departamento de
Energía de EE.UU
Jim Cason y David Brooks - La Jornada
Washington y Nueva York, 2 de octubre. Aproximadamente 65 por ciento de las
reservas petroleras conocidas del mundo están concentradas en Medio Oriente
y Asia central (incluyendo Afganistán) y este hecho, según varios expertos,
ha ocupado durante más de una década un punto clave en la política
estadunidense hacia la región.
"Desde el punto de vista energético, el significado de Afganistán emana de
su posición geográfica como una ruta de tránsito potencial para
exportaciones de petróleo y gas natural de Asia central al mar Arábigo",
indica el Departamento de Energía de Estados Unidos en un documento
informativo sobre Afganistán difundido en septiembre del 2001, después de
los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono.
El Departamento de Energía también señaló que Afganistán tiene sustantivas
reservas de gas natural y algunos recursos de petróleo y carbón. Pero en
juego hay más que sólo la estabilidad de Afganistán en el contexto
energético. Varios analistas regionales han advertido que la situación de
ese país podría amenazar la estabilidad de las naciones colindantes.
Turkmenistán tiene la tercera reserva más grande de gas natural del mundo,
y en otros estados de la región, como Uzbekistán y Tadjikistán, se ubican
sustanciales campos petroleros.
La estabilidad de estos países, a su vez, se considera fundamental para la
pacificación regional de la región del mar Caspio, el cual, según el
teniente coronel retirado del ejército de Estados Unidos, y experto en la
región, Lester W. Grau, a lo largo de los próximos 15 a 20 años podría
desarrollarse lo suficiente como para remplazar el petróleo que actualmente
ofrece el golfo Pérsico.
Los suministros de petróleo en la región del mar Caspio son considerados
tan importantes que la Fuerza de Tarea de Política Energética Nacional
-presidida por el vicepresidente Dick Cheney- recomendó este año al
gobierno del presidente George W. Bush fortalecer sus alianzas comerciales
con las naciones de esa región.
No obstante, incluso críticos de la industria petrolera y sus intereses
políticos advirtieron contra un análisis que simplifique los motivos de la
"nueva guerra" contra Afganistán como sólo un esfuerzo para proteger el
acceso al petróleo o los oleoductos.
"No es justo decir que cualquier acción militar potencial en la región se
trate, como lo fue en el pasado en el golfo Pérsico, sólo de petróleo",
comentó Steve Kretzmann, analista del Instituto de Estudios Políticos (IPS)
que ha estudiado estrategia petrolera por más de una década.
En entrevista con La Jornada realizada esta semana, Kretzmann agregó que
mientras la actual política militar hacia Afganistán podría no estar
directamente vinculada con los intereses del petróleo, se vale decir que
los intereses económicos de Estados Unidos en Asia central "sí acaban
siendo en torno al petróleo".
Como evidencia de este vínculo, Kretzmann dijo que la política
estadunidense de aceptar tácitamente -y su renuencia a presionar- al
gobierno talibán a mediados de los años 90, fue resultado de la influencia
que tiene la empresa petrolera Unocal.
Esa compañía estadunidense fue la principal inversionista en un consorcio
internacional que negoció y finalmente acordó un contrato de 2 mil millones
de dólares con el gobierno talibán para construir un oleoducto de 890
millas de largo, que atravesaba Afganistán para transportar gas natural de
Turkmenistán a Pakistán.
Ese proyecto, sin embargo, enfrentó problemas políticos en 1998, pero no
por el terrorismo, sino por las políticas sociales del régimen talibán.
"En verdad no fue sino hasta que los grupos de derechos humanos y de
derechos de la mujer en Estados Unidos empezaron a presionar al gobierno
estadunidense por las políticas represivas de Kabul que el gobierno empezó
a criticar más verbalmente al talibán", indicó Kretzmann.
Unocal se vio presionada por sus propios accionistas, que se quejaban por
el trato vejatorio que el talibán daba a las mujeres. La empresa
estadunidense finalmente se retiró del proyecto en diciembre de 1998, meses
después de que el gobierno de Bill Clinton ordenó bombardear Afganistán, en
agosto de ese año, en represalia por las bombas que estallaron en las
embajadas de Estados Unidos en Africa oriental.
Aunque el apoyo del gobierno talibán a enemigos de Estados Unidos como
Osama Bin Laden resultaba en que ya no tenía un "clima favorable" para las
inversiones estadunidenses, Kretzmann señaló que el deseo por construir un
oleoducto aún existe, si hay un cambio político en Kabul.
"Todavía existe interés económico para construir un oleoducto que bajaría
hacia el sur de la región (del mar Caspio) a través de Afganistán y
entrando a Pakistán", comentó a La Jornada.
Otros, como el analista Michael Klare, estiman que un oleoducto a través de
Afganistán ya no es tan importante porque existen alternativas más viables
en otros países de esa conflictiva región.
Más allá de proyectos de oleoductos en Afganistán (el informe del
Departamento de Energía comenta dos proyectos allí propuestos por Unocal),
existen serias preocupaciones en Estados Unidos, según algunos expertos, de
que la inestabilidad en Afganistán podría tener impactos negativos en los
países colindantes y en la región del mar Caspio en su conjunto.
"En virtud de su ubicación geográfica, Afganistán siempre ha jugado un
papel importante en la estabilidad regional y frecuentemente ha sido el
centro de atención de los grandes poderes", argumentó el teniente coronel
Grau en un artículo publicado en el sitio de Internet de la Oficina del
Ejército de Estados Unidos de Estudios Militares Extranjeros. Afganistán,
añadió el militar en ese texto, será una "área crítica" para asegurar la
estabilidad del desarrollo de petróleo y gas en el mar Caspio.
Grau, uno de los analistas más importantes durante años sobre Afganistán en
las fuerzas armadas de Estados Unidos, indicó en otro artículo publicado
por la revista del ejército Military Review que el Pentágono debería poner
más atención en los asuntos estratégicos del Mar Caspio [artículo publicado
en Rebelión el 27/09/2001].
"La presencia de estas reservas de petróleo y la posibilidad de su
exportación eleva nuevas preocupaciones estratégicas para Estados Unidos y
otros poderes industriales occidentales", escribió Grau en el número de
mayo-junio de este año.
"Mientras las empresas petroleras construyen oleoductos desde el Cáucaso y
Asia central para suministrar a Japón y al Oeste, estas preocupaciones
estratégicas ganan implicaciones militares".
Dadas las amplias reservas petroleras en la región, el coronel Grau destacó
que "las fuerzas armadas tendrán que entender las dinámicas políticas,
económicas y culturales, así como también los intereses estadunidenses en
esta región, donde las empresas petroleras occidentales ya han firmado
contratos con un valor potencial de más de 100 mil millones (de dólares)".
Sería preferible, añadió, que Estados Unidos no tuviera que desarrollar una
presencia militar regional en esa zona del mundo, lo cual implicaría
negociar derechos para establecer bases y una sustanciosa inversión en
infraestructura y otras necesidades para la acción militar.
No obstante, Grau subrayó: "El suministro no interrumpido de petróleo a los
mercados globales continuará siendo un factor clave en la estabilidad
internacional".
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