[Infomoc]Bagdad, Kabul, Kosovo Carlos París

Mikel mkl en jet.es
Lun Abr 7 17:43:39 CEST 2003


Bagdad, Kabul, Kosovo
Carlos París
Cuando escribo estas líneas se está iniciando la batalla de Bagdad. Y se 
dibujan incógnitas difíciles de despejar. Toda guerra, en efecto, es una 
caja, como la que destapó Pandora, de sorpresas y de horrores en que las 
previsiones se estrellan ante la realidad imprevista. Pero en esta 
contienda resulta, además, bastante arduo conocer, simplemente, lo que está 
ocurriendo. De una parte opera el triunfalismo propagandístico de los 
invasores. Divisiones que éstos declaraban rendidas aparecen al día 
siguiente combatiendo. Ciudades y puentes que se pretendía conquistados 
resultan focos de resistencia. Generales capturados lo han sido sólo en la 
fantasía. Incluso cadáveres como el de Sadam Husein resucitan, aunque se 
recurra a la argucia de que es un doble. ¿Otro hombre duplicado como el de 
la última novela de Saramago? Y, en el colmo de la falsificación, el 
perverso intento de atribuir las víctimas de los bombardeos a los propios 
iraquíes. Pero, de la otra parte, topamos con la retórica fanfarrona de 
Sadam Husein y sus seguidores, que completa la dificultad de conocer la 
verdad.
    Aun en medio de esta nebulosa, es inevitable preguntarse por el futuro. 
No sólo se trata de imaginar ¬cosa bien ardua¬ cómo se va a desarrollar la 
batalla por Bagdad, sino lo que ésta va a suponer en el desarrollo y final 
de la guerra. Y que. ciertamente, será condicionado por el curso de tal 
batalla. Pero, evidentemente Bagdad no es Iraq con su casi medio millón de 
kilómetros cuadrados, de los cuales actualmente los angloestadounidenses 
sólo controlan de verdad un pequeña parte. Nos encontramos con otra de las 
ilusiones en que cae constantemente la agresión. Sus fuerzas han avanzado, 
mas lo han hecho mitificadas por la conquista de Bagdad, a través del 
desierto, dejando atrás poblaciones y focos de resistencia que eran 
incapaces de vencer. Ahora bien, sabemos, según ha expuesto Ritter, que los 
iraquíes han sido adiestrados para la guerra de guerrillas y que, en este 
sentido, el país se encuentra dividido en zonas que ofrecerían una 
resistencia autónoma. Así se recomendó a los jefes tribales que se 
retiraran de Bagdad para organizar la resistencia en sus dominios. Tanto 
podemos asistir a un desplome como a una larga y difícil guerra. Y, en 
ella, ¿qué va a ser del pueblo iraquí?
    Al llegar a este punto, conviene repasar la más reciente historia. Se 
ha dicho que los estadounidenses inician las guerras pero no las acaban. Lo 
que realmente viene ocurriendo es que cubren unos objetivos parciales 
consistentes en derribar un gobierno «no grato» ¬que se hizo tal después de 
ser ciegamente impulsado y utilizado por la estrategia USA, como los 
talibán y Sadam¬ para imponer uno propicio, así como para instalar unas 
bases militares y económicas, finalmente, para dejar al país atacado sumido 
en el caos. Es lo que nos enseñan las recientes experiencias de Afganistán 
y Kosovo.
    La primera de estas contiendas oficialmente tenía por finalidad 
¬evidentemente incapaz de justificar una guerra¬ capturar a Bin Laden. No 
se consiguió, pero sí cayó el régimen de los fanáticos y opresivos talibán. 
Mas no para pacificar y organizar el país, sino para imponer un gobierno 
ficticio, que apenas controla Kabul, mientras el territorio sigue en manos 
de los arbitrarios «señores de la guerra». Pensemos ahora en el caos de los 
Balcanes tras la intervención bélica de los EE UU, a través de su órgano la 
OTAN. Propició la buscada caída de Milosevic, que está en su sólida defensa 
dejando en ridículo a sus acusadores y al sectario tribunal. Rota la 
antigua Yugoslavia se ha hundido Serbia en una situación en que las 
elecciones son despreciadas por una desengañada ciudadanía y en que, en 
plena ingobernabilidad, Djindjic cae asesinado. Mientras tanto las bandas 
albonokosovares, equipadas por los pretendidos defensores de la democracia, 
campan por sus respetos. Se convierten en mafias sobre Europa y se 
organiza, como ha explicado Francisco Veiga, el Ejército Nacional Albanés, 
realizando acciones terroristas al servicio del proyecto «Gran Albania» 
favorable a la política de Bush. Y, así, a las víctimas de la violencia 
bélica se añaden las que sufren el caos.