[Infomoc] ¿Por qué una guerra contra civiles?,ANTONIO ROMEA /ARABISTA Y ANALISTA DE POLÍTICA INTERNACIONAL

Mikel mkl en euskalnet.net
Mie Ago 2 14:07:46 CEST 2006


¿Por qué una guerra contra civiles?
ANTONIO ROMEA /ARABISTA Y ANALISTA DE POLÍTICA INTERNACIONAL

El Correo

El Estado de Israel fue creado y ha sido mantenido por colonos europeos 
(judíos askenasíes) sobre la base de una ideología, el sionismo, 
mesiánica y racista, que propugnaba crear un país étnica y 
religiosamente puro. Para ello había que 'limpiarlo' de sus pobladores 
originales árabes. En 1948, la ONU aprobó la creación de dos Estados, 
uno árabe y otro hebreo, entregando a este último 14.000 kilómetros 
cuadrados de territorio. Inmediatamente se inició una guerra en la que 
los judíos se anexionaron otros 20.000 kilómetros cuadrados, realizando 
una limpieza étnica (destrucción de aldeas árabes y expulsión de sus 
habitantes en camiones más allá de la frontera). El Estado árabe no pudo 
ser creado. Al Estado hebreo se sumaron unos 300.000 sefardíes de Túnez 
y Marruecos entre 1952 y 1964, y posteriormente un reducido número de 
falasas (judíos etíopes). Pero el verdadero aliento poblacional se lo 
han dado los más de un millón de colonos (judíos y no judíos), 
procedentes de la antigua Unión Soviética a partir de 1989, llegando a 
ser el ruso el segundo idioma más hablado del país. La cifra total de 
estos colonos, ciudadanos de pleno derecho y mayoritariamente de clase 
media acomodada, ronda los 5 millones. Como se verá, se alteró la pureza 
del país en aras de contar con más colonos, a fin de sobrepasar en 
número a la población local árabe.

Del otro lado, dentro de Israel, en Galilea, habitan más de 700.000 
árabes palestinos, que no fueron expulsados durante la guerra del 48 y 
son ciudadanos de Israel. A ellos se suman los palestinos de los 
territorios ocupados por los israelíes en la guerra de 1967 (Gaza y 
Cisjordania), un total de 4,5 millones de palestinos administrados por 
Tel Aviv. Los árabes con o sin ciudadanía viven en la pobreza en la que 
antes fue su tierra, con escasez de agua, territorios y empleos. Los 
palestinos de Gaza y Cisjordania solían ser -al estar circunscritos en 
esos territorios como en guetos- mano de obra barata y sin derechos, que 
cruzaba cada día la frontera para trabajar en Israel, hasta que comenzó 
la segunda Intifada.

Ésta es la clave del conflicto en Oriente Próximo, la de la población. 
El Gobierno de Israel perderá el control de los árabes en su territorio 
y en países árabes vecinos si su población continúa decreciendo frente a 
la árabe, que va en aumento. Desde su fundación, más de medio millón de 
israelíes han emigrado a Estados Unidos, en busca de una vida más 
tranquila y huyendo del servicio militar, en un fenómeno que es visto 
por Tel Aviv como una deserción. Y además la natalidad de los árabes es 
muy superior.

Por eso Israel no tiene piedad al bombardear los populosos barrios de 
civiles en Beirut y las aldeas del sur libanés, y sin embargo duda en 
arriesgarse a cosechar muchas bajas entre sus soldados -muchos rusos 
recién llegados, o drusos contratados-, o a que sus colonos norteños 
teman la caída de un cohete 'katiusha' en su chalé. Pues los árabes van 
a estar ahí siempre, no tienen a dónde ir. Aunque se destruyan sus 
casas, tendrán que volver a reconstruirlas, mientras que la mayoría de 
los israelíes, si la vida se vuelve peligrosa y sus hijos mueren durante 
el servicio militar, al igual que llegaron a Israel hace unas cuantas 
décadas, pueden marcharse preferentemente a EE UU, donde existe una 
poderoso colectivo judío que les ayuda a insertarse laboralmente.

La guerrilla de Hezbolá llevaba preparándose seis años, posee buena 
coordinación del mando, comunicaciones breves cifradas, visores 
nocturnos de infrarrojos, fusiles con mira láser, francotiradores, 
misiles anticarro (tipo Milan y Fagot), bunkers, fortines, túneles, 
caminos minados, etcétera. Armas de fabricación no sólo iraní, sino 
también francesa y rusa. Y ha cercado a las tropas invasoras 
obligándolas a retirarse de Bint Yebel y Marun al-Ras. Es más, pese a 
que los medios de comunicación anglófonos e Israel lo ocultan, Tel Aviv 
parece haber perdido más de una decena de tanques, al menos 3 
helicópteros (2 por choque y 1 derribado), un caza (por accidente, el 
piloto salió catapultado según 'Le Monde'), dos barcos (uno frente a 
Beirut y el segundo frente a Tiro el 31 de julio, según Hezbolá; de 
hecho ya no hay barcos en esa costa) y varias decenas de sus valiosos 
soldados; y todo esto sin contabilizar a los militares heridos.

Incapaz de avanzar sobre el terreno, y menos aún de mantenerse a medio 
plazo, Israel ha empleado dos tácticas:

-Una 'guerra contra los civiles', a los que sí puede alcanzar fácilmente 
(Hezbolá no ha reconocido ni treinta bajas). Sería un intento de 
provocar el descontento contra los chiíes en el multiconfesional Estado 
libanés y que otros grupos se vuelvan contra Hezbolá. Un intento de 
desencadenar una guerra civil, al igual que se está haciendo en Irak.

Pero hasta ahora sus bombardeos inmorales y las masacres contra la 
población civil no consiguen más que aumentar el odio en la región 
contra esos arrogantes colonos que llegaron hace unas décadas y aún no 
han dejado de causar muertes a sus vecinos. Es más, desde la arrogancia 
de su maquinaria militar (mayoritariamente suministrada por la 
estadounidense Lockheed), los israelíes se siguen negando a negociar 
nada, ni la autodeterminación palestina según su Gobierno electo en las 
urnas, ni la devolución de los territorios árabes ocupados. A saber, la 
meseta de Siria, rebautizada como los Altos del Golán, y las granjas de 
Chebaa (Líbano). Y poco les importa que haya resoluciones de la ONU 
exigiéndolo, muy anteriores, por cierto, a la que recientemente pedía el 
desarme de las milicias libanesas.

-No sabemos si seguirá la 'guerra contra los civiles', pero ahora el 
Gabinete israelí está intentado otra táctica: que otras tropas hagan su 
trabajo y sufran ellas las bajas. Por eso está tan activa la secretaria 
de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, intentando enviar una fuerza bajo 
bandera de la OTAN o de la ONU. Y absurdamente no al territorio del 
agresor israelí, sino al del agredido Líbano.


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